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LA LECHUGA de César Sierra.


Tres hermanos… y un vegetal.
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

DORA
¡En el fondo ninguno quiere al pobre viejo!… yo cantaré solita…(comienza a cantar) Cumpleaños feliz… (se detiene) … primero hay que pedir un deseo… ¿que puede desear alguien que tiene nueve años muerto?… bueno… a ver… “que sus hijos lo quieran”… no, eso es imposible… ¡Ese pobre viejo está tan mal que ni siquiera puede tener deseos! (habla hacia el techo) Ey, viejo ¿me regalas tu deseo?. ¿O habrá que hablar hacia abajo?… ¿Dónde estarán los muertos que no se han muerto?… bueno, no puede decirme que no… ¡Se van a acabar las velas! … canten conmigo… (canta) cumpleaños feliz… te deseamos a ti… cumpleaños “pa – pa – á”… no, no es mi papá… “su – e – gro”… ¡suena feo!… cumpleaños “lechuga”… ¡eso si pega!… “cumpleaños lechuga, cumpleaños feliz” ( sopla las velas).
César Sierra. La lechuga

La lechuga, pieza del autor venezolano César Sierra replantea un tema que ha sido tocado repetidamente en teatro, cine, televisión y en relatos de ficción: el conflicto entre hermanos sobre quién debe hacerse cargo de un padre enfermo o inválido. La confrontación tiene lugar en una tensa fiesta familiar que reúne a tres hermanos: La primogénita, mujer casada y sin hijos; el menor, casado con una mujer en su séptimo embarazo y un hermano soltero, homosexual y sin ataduras. 

La hermana es la que tiene al padre, reducido a condición de vegetal, y su marido está harto de la situación. Pero los dos hermanos tienen argumentos para no llevarse a “papá”: el casado porque su familia es muy grande, su situación económica deja que desear y la presencia de un anciano atado a la vida por aparatos puede ser negativo para los niños. El homosexual, porque su estilo de vida es incompatible con el cuidado regular de un enfermo.

La velada, en la que participan los cónyuges de los dos casados, se convierte en un ingenioso y feroz duelo verbal aderezado con chispazos de un humor negro, corrosivo, que culmina con un final no sorpresivo, que permite que el público se plantee su posición ética y moral en situaciones extremas.


La pieza es eficaz y convincente escénicamente. El director, Sebastián Sánchez Amunátegui, logra imprimirle un ritmo fluido y una sugestiva intensidad dramática, con la oportuna alternancia de toques humorísticos. Amunátegui decidió realizar su montaje en un pequeño restaurante, aunque la anécdota no lo plantee de esta forma, y el resultado es interesante, aunque se acote en mucho la capacidad y el costo se incremente sustancialmente. La puesta en escena cuenta con un sólido elenco: Claudia Aline González, como la ingenua, tonta y siempre despistada esposa embarazada; José Ramón Berganza como nervioso y autoritario marido; Catalina López, como la infeliz hermana, cuya responsabilidad de hija le genera un conflicto con su marido; Héctor Kotsifakis como hermano homosexual y Ernesto Álvarez como cuñado argentino, todos, absolutamente acertados.

Sánchez Amunátegui, inquieto y prolífico, al parecer, pretende ofrecer al público una muestra de la escena dramatúrgica sudamericana, recordamos, en menos de un año, sus puestas en escena Tiernas criaturas (Gonzalo Senestrari, Argentina), Nuestras vidas privadas (Pedro Miguel Rozo, Colombia), a la que se une este texto del venezolano César Sierra.

Sierra es un autor y director caraqueño, Licenciado en Producción Teatral en el Instituto Universitario de Teatro de Caracas, comenzó su carrera como actor infantil. En 1984 debuta como autor y dramaturgo, obteniendo el premio como Revelación en el Festival de Teatro Juvenil. Ha dirigido más de treinta obras teatrales en Venezuela, Estados Unidos, Chile y España. Entre ellas: Arsénico y Encaje de Kesserling; Sacrilegio de Valle Inclán; Lo Mejor de Nosotros de Stevens y Canción Tonta sobre textos de Federico García Lorca. Ha dirigido obras infantiles para la compañía que vio su debut: El Libro de La Selva, Jojo Saltimbanqui; La Bella Durmiente y Peter Pan; por sus trabajos como director de teatro infantil ha obtenido numerosos premios. Además ha puesto en escena los musicales El Gato y el Canario, El Diluvio que Viene y Una Vez en la Isla



Entre sus trabajos como autor teatral están las obras infantiles: Caballero por un Día; El Circo Más Grande del Mundo; y Martí Para Los Niños. Su pieza para adultos La Lechuga ha sido estrenada con éxito en Nueva York, Miami, Santiago de Chile, Chicago, Buenos Aires, Madrid y ahora se presenta con éxito en México. Ha escrito varios telefilmes, tres guiones para cine y siete telenovelas originales.
La Lechuga, presenta de una manera humorística, dentro de la tradición y características de la comedia negra, las vicisitudes de esta familia. Con las licencias que el género permite, se presentan situaciones extremas al límite del absurdo, lindando en la tragicomedia, producto de una circunstancia que provoca altercados, genera culpas, recriminaciones y diálogos que descubren oscuros secretos familiares. Una circunstancia extrema es el mejor catalizador para sacar lo mejor y lo peor que llevamos dentro, lo cual hace que, en medio de lo absurdo de las situaciones, el público se vea reflejado en las situaciones que presenta el autor.

El drama agridulce presenta a la familia Martínez, una como hay tantas, que no se soporta. Se trata de una comedia negra con muchísimo humor y mucho trasfondo que hace reír y reflexionar al público y que está interpretada por cinco magníficos actores. Actrices y actores talentosos, bien dirigidos, que ofrecen una sólida labor de interpretación en un tono de difícil materialización, apoyándose en una situación más frecuente que lo que desearíamos. 

Son personajes de verdad, de carne y hueso que se encuentran en una situación límite y es fácil que el público se identifique con alguno de ellos. Claudia Aline González, interpreta a Dora, la esposa de uno de los hermanos, madre y esposa por excelencia. Conoce a la perfección cualquier secreto quitamanchas y cualquier receta de cocina. Vive por y para sus hijos y marido. No tiene estudios, ni falta que hace. Lo demás no le afecta tanto... bueno, apenas le afecta porque tampoco le da para más. Lleva una vida sencilla y no deja de sonreír (no sabe hacer otra cosa). Los problemas de la familia de su marido no son tan suyos como de los demás. No sacrificaría a sus vástagos por nada del mundo.


José Ramón Berganza interpreta a Víctor, el tercero de los tres hermanos, padre de seis hijos y con uno más en camino. Llega a la fiesta de cumpleaños de papá como cada año, esperando acabar cuanto antes y regresar a su departamento en el que convive sin espacio vital con una familia que seguramente nunca deseo tener. Está casado con Dora por la que no siente sino una mezcla de desprecio y permanente estupor ante la inocencia que ella es capaz de desplegar, a veces cercana a la estupidez, aunque la conoce bien y sabe también de su disimulada astucia y de su mal genio. Es un tipo amargado y malhumorado que no soporta a Héctor, su cuñado, ni que éste le presuma cada año en esa celebración su mayor nivel económico y social.

Ernesto Álvarez interpreta a Héctor, un alto directivo y marido de Virginia. No soporta a su familia política y lleva nueve años cargando con la lechuga, en referencia a su suegro, pero ha llegado a su límite y quiere que alguno de los dos hermanos de su mujer se hagan cargo de su padre. Nueve años de medicinas, de enfermeras, de tubos de oxígeno y de no tener intimidad en su propia casa. Nueve años destrozando su matrimonio. 


Virginia, hermana de Víctor y de Vinicio, la mayor de los tres. Fue la favorita de papa, por eso cuando enfermo gravemente, decidió llevárselo a casa para cuidarlo, a pesar que su marido, no estaba de acuerdo. La verdad es que no pensaba que iba a ser por tanto tiempo y esta situación es insostenible y hace peligrar la estabilidad de su matrimonio. 

Para alegrar la fiesta, Vinicio lleva un pastel, globitos, serpentinas y de todo con la intención de hacer ambiente de fiesta allí donde no hay ambiente de fiesta, le gusta la fiesta y el ambiente, le gusta la diversión, le aburre el mal humor.

No soporta Héctor y sabe que es retribuido de la misma manera, detesta saludar a su hermano “que cada día es más aburrido y barrigón”… su cuñada, Dora, le divierte y la considera la auténtica Bugs Bunny humana. 



Destaca que, la forma en la que está escrita la obra, posibilita que el espectador llegue a entender el egoísmo, la amargura y la soledad de todos los personajes.

El ideal de hogar unido y feliz, la enfermedad terminal, la vejez y la muerte, la vida vegetal, la vejez, la eutanasia y el conflicto familiar que esto produce, son temas que se tratan en esta ácida comedia.
La lechuga es, en síntesis, un teatro recomendable, tanto por la triste y eterna vigencia del tema como por la naturalidad y el encanto del homogéneo elenco, con eficaces toques de comedia negra muy corrosiva.

El teatro es de todos. ¡Asista!

Muy recomendable.

La lechuga, de César Sierra
Dirección: Sebastián Sánchez Amunátegui.
Actuación: Ernesto Álvarez, José Ramón Berganza, Claudia Aline González, Héctor Kotsifakis y Catalina López.
Restaurante: Il postino. Plaza Villa Madrid 6,  Glorieta de las Cibeles entre Durango y Oaxaca, Col. Roma. 52083644
Martes 20:30 horas
Precio: $600. La obra se presenta bajo el concepto de cena-teatro, la cena es a las 20:30 p.m. y la obra comienza en el postre. El costo incluye cena con vino. Entrada, plato de fondo y postre. Cada semana se propone un menú distinto. Adolescentes y adultos.
Consulte cartelera, el montaje se mundo o está próximo a mudarse a otro escenario, y próximamente realizará temporada en el Foro Shakespeare.

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